REINOS
EXTRAVIADOS
El día bajó
de la colina
como una mujer
envuelta en velos
La imaginé entrando
por la cerradura
Su voz húmeda
heló con un vaho
mi piel
Su cuerpo terso
apenas acarició mis ojos
hasta que su desnudez
se diluyó
en el silencio
de una ventana abierta
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Vuelvo a despertar
sobre la sombra
de las horas
pero la angustia
sobre el asfalto
lacera mis pasos
Apenas el sol
es capaz de abrir mis ojos
por la ventana
y dejar que los árboles
graviten las hojas
suspendidas en la nostalgia
Deja que la horas
caigan de nuevo
y que el sueño trémolo
me descubra
el acertijo de cada día
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He dejado que los dioses
tracen las líneas
del universo
para que el fragor de las aves
naufraguen en las fronteras
de sueños entrelazados
He dejado arder mi corazón
para que las rosas enjauladas
transgredan el mito
de lo inaccesible
y mis ojos puedan descansar
en la ansiedad de la mañana
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Hoy he vuelto a despertar
en esta ciudad echada a la deriva
y me quedé
como un pez boquiabierto
mirando como la soledad
del vino
se escapaba entre el sonido
crispante de mi silencio
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El defensor
de los acertijos
convocó a la diáspora
para entretejer
el cause de los ríos
en el reflejo de su escudo
No tuvo piedad
el símbolo fue inmutable
la piedra angular ya
develó el misterio
en el que los vasallos
conquistaron
los reinos extraviados
BARCO
SIN BANDERA
Calla un instante
para que el sonido
de los grillos
oscurezca la noche
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Descubro en ti
la fragancia de la voz
que crepita en el silencio
el ápice del verbo
en el oscuro eco de tu boca
el miedo tembloroso
de tus labios
mordiendo el aliento
y el recodo de unos ojos
que albergan
la transparencia
de un deseo impreciso
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Al amparo
de ladrido de perros
intento descifrar las sombras
que habitan las noches
Las salobres voces
que desprenden los tejados
y que gotean las horas
envejecidas por la espera
cuando las luces
distraídas por el viento
acusan el cansancio
de los faroles
y la soledad
de las mariposas nocturnas
ahogan el maullido de gatos
en el vértigo de la calle oscura
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A veces
me escondo
tras la soledad
de los árboles
solo para ver
a quien
persigue mi sombra
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Por ti
he conquistado
reinos extraviados
que moraban
en suaves planicies
de mundos perdidos
Los que vivían
en esos días que
no tienen nombres
Aquellos
enjaulados en mis sueños
que ardorosamente guardo
en un arca de la alianza
Por ti
he trazado un camino
inexpugnable hasta ellos
dibujado apenas
con hileras
de diminutas
luciérnagas
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Me detengo
en el borde
de este día
a contemplar tu ausencia
en la piel de la tarde
SUEÑO
NÁUFRAGO
Amarnos fue fácil
Una historia
un poema
una flor sobre el mantel
Lo difícil fue darnos cuenta
que solo existíamos
en la páginas
de un viejo libro
sobre el diván
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Cuando el olvido pasó
frente a mi casa
cerré la ventana
y colgué tu retrato
en la esquinita
del sueño
del que apenas
despertaba
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Oigo los pasos
de una ciudad deshabitada
que corre
tras la huella húmeda
de una mujer
vestida de onoto
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Un leve suspiro
escapa de tu piel de ardilla
acorralada por el latido
de un corazón salvaje
que respira sediento
el último adiós
de la madrugada
CHICAGO jazz
Chicago es un tren
que amanece en verdes praderas.
En caminos cabalgados
por caballos de arena
en sueños de casas perdidas
Chicago es un huracán
cuando el sol crispante
adormece la tarde
y una muchacha
en solitario
extiende su mano
en un adiós inconcluso
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A mi amiga Teresa, Chicago 27 mayo 2003
Como frondoso
árbol en primavera
tus manos
ramas de mil hojas
llenaron mis manos
mis ojos
mi corazón peregrino
Yo ausente de este lado del mundo
de este recodo humano
sin saber que en Chicago existía una Teresa
entre hojas de libros
entre migas de pan compartidas
entre mariposas de junio
olorosas a un calido vera
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Con el mástil
de mi barco
anclaremos esta playa
y hundiremos
nuestras manos en ella
hasta tocar la luz
La única
la última
la pequeñita que destella
en el fondo del océano
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Ahora que la tarde
es apenas una promesa
me doy cuenta
que las calles
tan solo son hileras
de recuerdos adormecidos

